En el corazón de la operación industrial moderna yace un desafío crucial: la gestión de residuos. Pero no cualquier residuo. Hablamos de aquellos que, por sus características corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas o inflamables (CRETIB), son catalogados como residuos peligrosos. Un ejemplo palpable y común es el aceite quemado de motor, un subproducto aparentemente inofensivo pero con un potencial contaminante devastador si no se maneja adecuadamente.
En México, el compromiso con el medio ambiente y el cumplimiento normativo no son una opción, sino una obligación y una oportunidad. Este artículo explora por qué una gestión integral de residuos peligrosos – desde su correcta recolección y almacenamiento hasta su transporte y tratamiento final – es vital para proteger nuestro planeta, la salud pública y asegurar la sostenibilidad y legalidad de tu negocio.
Los residuos peligrosos son sustancias que representan un riesgo significativo para la salud humana y el medio ambiente. La legislación mexicana, a través de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR), los clasifica bajo las características CRETIB. Ignorar su naturaleza peligrosa puede llevar a:
Ejemplo: El Aceite Quemado de Motor
Este residuo común contiene metales pesados, compuestos orgánicos volátiles y otros contaminantes. Una sola gota puede contaminar cientos de litros de agua. Su incorrecta disposición es una amenaza silenciosa pero potente.
La primera línea de defensa en la gestión de residuos peligrosos es su manejo en el punto de generación.
El movimiento de residuos peligrosos es uno de los eslabones más vulnerables y estrictamente regulados de la cadena.
El objetivo final es neutralizar la peligrosidad del residuo, recuperarlo o disponerlo de forma segura.
Ignorar la gestión adecuada de residuos peligrosos no solo es una irresponsabilidad ambiental, sino también una violación a la ley con severas consecuencias.
La LGPGIR y su reglamento, junto con normativas específicas de la SEMARNAT y otras secretarías, establecen las responsabilidades y obligaciones de los generadores de residuos peligrosos.
La correcta gestión y recolección de residuos peligrosos no es solo una carga o una obligación legal; es una inversión inteligente. Una empresa que prioriza el manejo adecuado de sus residuos, como el aceite quemado de motor, no solo protege el medio ambiente y cumple con la ley, sino que también optimiza sus operaciones, reduce riesgos, mejora su imagen corporativa y contribuye a un futuro más sostenible para México.
En Grupo TESA, somos tus aliados estratégicos en esta tarea fundamental. Ofrecemos soluciones integrales y certificadas para la recolección, transporte y tratamiento de tus residuos peligrosos e industriales, asegurando cumplimiento normativo y tranquilidad para tu negocio.
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